lunes, 20 de octubre de 2014

Palpando a ciegas el dolor

Cuando estoy contigo…

No sé qué sentir. Sé que no debería hacerlo. Te provoco. Me provocas. El dolor se convierte en placer. A solas. Me avergüenzo. Soy algo que no soy. Te niego. 

Todo son dudas, fantasía e imposibilidades. Algún día, quizás… no, no lo creo. Parece que lo busques, pero sé que no lo estás buscando. ¿O sí? Yo ya no sé nada, soy un ignorante en este tema.

¿Por qué no apagamos las luces y dejamos que el impulso hable por nosotros? Y por luces me refiero al cerebro y por impulso el corazón. 

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