lunes, 27 de octubre de 2014

Somewhere

Yo no os olvido.
Brillad todo lo que podáis.
Algún día os encontraremos.
Y ese día podréis descansar todos.

martes, 21 de octubre de 2014

Quizás algún día llegue

Sigo esperando esa oportunidad,

De demostrar al mundo,
Que puedo romper todas las luces.

De reflejar en las mentes,
Cuándo se acerca el fin.

De hacer de vuestras pieles,
Un desierto al vivo viento.

Sigo esperando que entendáis que esto no es un poema. Que nada tiene sentido. Que entre las luces convive el sonido. Que el silencio no será nada más que un recurso en el olvido. 

Quizás algún día llegues,
Pero de mientras, te esperaré.

lunes, 20 de octubre de 2014

Los ángeles no tienen sexo

Creo que has sido el único regalo que me ha dado la vida, porque todo lo demás ha llegado solo y con demasiado esfuerzo.

Caí en tus brazos, ¿o tú caíste en los míos?

Eres el ángel que todos desearían tener, pero creo que soy el único que puede presumir de tenerlo. Me has guiado en el camino durante mucho tiempo y eso no tiene suficiente materia en la tierra para recompensarse, por lo tanto no lo haré.

Ahora que se acerca algo, tormentoso quizás, veré si estás dispuesto a quemar tus alas por mí.




Palpando a ciegas el dolor

Cuando estoy contigo…

No sé qué sentir. Sé que no debería hacerlo. Te provoco. Me provocas. El dolor se convierte en placer. A solas. Me avergüenzo. Soy algo que no soy. Te niego. 

Todo son dudas, fantasía e imposibilidades. Algún día, quizás… no, no lo creo. Parece que lo busques, pero sé que no lo estás buscando. ¿O sí? Yo ya no sé nada, soy un ignorante en este tema.

¿Por qué no apagamos las luces y dejamos que el impulso hable por nosotros? Y por luces me refiero al cerebro y por impulso el corazón. 

Pequeña inocente

Quizás algo no fue bien en ti.

Te has quedado atrapada en un mundo de fantasía. Puedo ver en tus ojos llorosos dónde te evades, el problema que existe. No quieres hacerle frente, y lo entiendo. Si yo fuera tú estaría perdido en todas las direcciones. Pero te miro y… estás en otro mundo, estás perdida en tu propia fantasía. No sé si es criticable, pero bueno no es. Cualquier día la realidad chocará contra ti y te romperás en mil pedazos, no serás capaz de seguir imaginando la fantasía, porque la realidad llega, sin avisar, y cuando aterriza, es difícil echarla de nuevo. 

Sé que te pasará, y sé que nunca estaré ahí para darte mi mano. Y, aunque me duela, probablemente tenga cosas mejores que hacer que secar la lágrima de una niña que nunca ha llorado. Es cruel, pero es la realidad. 

Y, repito, llegará. 

domingo, 19 de octubre de 2014

Vuelta atrás

Hacía mucho tiempo que no me sentía como en los inicios.

El otro día viendo una entrevista de un programa catalán a Jorge Javier Vázquez (el programa es de hace años ya), noté cómo fue estar dentro del gran tabú de nuevo. No decirlo. Que esté en el ambiente, pero en silencio. Cuando éramos solo él y yo. A veces pienso que todo fue un engaño, pero cuando todo empezó hubo un momento en el que yo sé que era todo verdad. Hasta había planes de futuro.

Pero era verano, y el calor todo lo derrite. Un helado de ilusiones que gota a gota iba perdiendo la consistencia del hielo, que cada vez se deformaba más. Y ya el tabú desaparecido, los horizontes se expandieron, y decidimos (más yo) dejar de arrastrarnos y probar fortuna en otro sitio. Ahora, me doy cuenta de que nada ha sido justo conmigo, pero de todos modos estoy empezando a enfocar las cosas de una manera mucho más distinta. 

Es profundo hablar de algo y a la vez no hablar de nada, ¿no?

viernes, 17 de octubre de 2014

Luciérnagas

Para las lucecitas de México

Creo que erais más de 40. Probablemente no quede ninguno. No paro de leer sobre vosotros. Pero no de la manera que se debería.

A veces me pregunto qué os preguntásteis. Sí, es redundante. Y también sé que preferís que no lo sepa. Creo que puedo entender vuestra incertidumbre, vuestra insatisfacción. Alguno debió pensar que no podía ser que todo terminara ahí. Bueno, creo que es la esencia de la vida. Uno no puede predecir ni donde empieza, ni donde termina. No se sabe si es justo o no. La ruleta rusa podría ser la metáfora perfecta para la vida. Estadística. Vida, muerte o lesión. 

Ahora ya no importa. Solo sé que, en la oscuridad de todas las noches, estaréis iluminando un camino para los que han seguido vuestro destino. 

Lo siento, no pude hacer nada –dijo la vida–.


Para las almas de México.
David.




Inspirado por los últimos artículos sobre la tragedia mexicana de El País (España). 

Retorno

La figura de la mariposa en la naturaleza no es casual.

Ese ir y venir de las alas. Esa forma que engaña, bella de lejos, pero deforme de cerca. Horrorosa, pavor. Para algo se usó de cartel en una película sobre el canibalismo –sí, es mi opinión, sé que estoy descontextualizando una escena pero, ¿no hizo Freud lo mismo con todos sus estudios? …y aún hablamos de él–

Ese ir y venir, en cierto modo, está últimamente en mi mente. Hace poco más de un año. Cuando se aleja, me olvido. Pero mi cabeza no se olvida de él. Lo observa, observa cuándo se aleja, cuándo se acerca. Y me avisa. Cuando se acerca ve su forma. Ve que es feo, grotesco. No vuela, sino que se arrastra adelante y atrás en el aire. No fluye. Todo se acelera. Entonces regresa, retorna. Aquello que tan agradecidamente desconocía. Aquello que alberga horrores. Eso que me recuerda que algún día ocurrirá, de repente, o peor, largo y sufrido. 

Ese es el retorno de un tabú a voces, el revoloteo de la muerte en mi cabeza. 

Gestos de mentira

Creo que los sentimientos se están perdiendo. Todo lo están resumiendo como “una rayada”. Internet ha jugado un papel nefasto en esto. Cada vez está más al alcance expresar algo sin originalidad, sin sentimiento. Todo es demasiado fácil, muy accesible. Están perdiendo todo por lo que están aquí. ¿Que será de ellos mientras vivan, si en realidad no están viviendo? Todas esas lágrimas o sonrisas que podrían estar cubriendo la tierra de gloria y arte están siendo resumidas a un tecleo y un clic. Uno ya expresa mediante la inexpresividad. Me cuesta creerles, cuando me hablan, cuando les leo. No veo el gesto, el esfuerzo de aguantarse las lágrimas. No veo el ingenio, el intento de arrancar una sonrisa.

No veo nada, porque nadie lo está enseñando. Cada vez está todo más resumido, lo que significa que están creando un mundo consumido. 

III.IV